postheadericon LA FILOSOFÍA TOJOLABAL

ALGUNAS REFLEXIONES



En el mundo maya prehispánico, la religión fue el fundamento de vida comunitaria. Las diversas creaciones culturales emergen de una peculiar concepción religiosa, según la cual el universo está penetrado por energías sagradas que, desplegándose en múltiples combinaciones, determinan todo acontecer. (Mediz Bolio, 2006: 19).



Los tojolabales o tojol winik´otik. (Hombres legítimos). (Ruz, 1982: 13).



El filosofar en clave tojolabal es el filosofar en y desde la carne, que abre pistas para el accionar y que frena nuestras palabras para dar lugar a la praxis de respeto, de convivencia nosótrica. (Lenkersdorf, 2002: 164).



Los conceptos usados por los pueblos primitivos sólo pueden interpretarse en el contexto del modo de vida de esos pueblos. (Winch, 1994: 58).



La filosofía latinoamericana parte de un lugar diferente: si bien sigue pensando la filosofía como un discurso autónomo, el modo de hacerla tiene como eje fundamental la realidad misma. (Arroyo, 2007: 126).







I.- INTRODUCCIÓN.



El presente trabajo analizará la principal característica del pueblo tojolabal, el NOSOTROS, piedra angular de su filosofía, para ello se revisará la cosmología del pueblo y sus relaciones sociales basadas en él, ya que existe una contradicción entre lo que se supone su espíritu y la realidad. Como el mismo Dr. Lenkersdorf asume:



No hay que pensar que todos los tojolabales manifiestan en su comportamiento la inclusividad, señal distintiva de su lengua…en todos los contextos encontramos a los “inclusivistas” y a machistas, aunque en algunos predominan los unos y, en otros, los otros. (Lenkersdorf, 2002: 151).



Es evidente que en todas las sociedades existe una amplia pluralidad de acciones, que no existe una naturaleza humana que determine las acciones del hombre como ha señalado acertadamente Sartre, el hombre es libre y como tal actúa y por eso no existe una tradición o filosofía que lo encadene, por eso es correcta la aseveración del mismo Dr. Lenkersdorf cuando afirma:



Los tojolabales nos son perfectos idealizados, sino humanos de carne y hueso, con debilidades que encontramos en general entre las sociedades de los hombres. (Lenkersdorf, 2002: 166).



Solamente que el problema no son lo que el llama “debilidades”, sino el llamarlas como tales, pues parte de una concepción de bueno y malo, aceptando como malo aquello que no se ajusta a su concepción NOSÓTRICA. La formación de la ética tojolabal parte de lo que decida el conjunto o ese ser metafísico del NOSOTROS.



Para lo anterior iniciaré con una breve historización del pueblo maya tojolabal, para después presentar su cosmogonía y finalmente cuestionar el NOSOTROS en el ámbito donde el poder se hace presente, en lo económico, el género, lo social y lo educativo, que muestran contradicciones con el espíritu NOSÓTRICO.





II.- BREVE HISTORIA.



El origen del grupo tojolabal se encuentra rodeado de múltiples incógnitas. Tal situación está determinada, ciertamente, por una falta de investigación minuciosa sobre el tema que posibilitara el acceso y conocimiento de fuentes históricas. No se poseen noticias sobre la situación del grupo en épocas previas a la Colonia, ningún título o crónica indígena conocidos los menciona. Sin embargo, todo parece indicar que el establecimiento original de los tojolabales se ubicó en una área cercana a la hoy ocupada por los Chujes en el Noroeste y en la zona Central de la frontera entre Guatemala y México, especialmente en los poblados de Tziscao y Colonia Cuauhtémoc del municipio de La Trinitaria, como parecen confirmarlo las recientes investigaciones que señalan la íntima relación de la lengua tojolabal con el grupo Chuj y la batalla que se conmemora cada año durante el Carnaval por los tojolabales donde recuerda el hecho de su expulsión.



La expulsión de los tojolabales tuvo lugar poco antes de la llegada de los españoles o a principios de la Colonia hacia la zona selvática o montañosa de Chiapas donde fueron clasificados por los españoles como “choles” o “lacandones”, términos que según pueden observarse en múltiples documentos vinieron a jugar el mismo papel que el de “chichimecas” en el norte de México, bajo ellos se engloba a diversos grupos de los cuales se tenían referencias vagas y confusas.



Es hasta el siglo XVII donde la lengua chañabal o tojolabal aparece registrada en el panorama lingüístico del área maya, particularmente en el Obispado de Chiapas en 1686, por lo que concluye Ruz:



Resulta tentador pensar que el grupo habitó desde el inicio de la colonia el área sin ser lingüísticamente reconocido, pero si bien es cierto que el conocimiento lingüístico no era del todo satisfactorio, esto parece bastante improbable. Las diferencias entre el tojolabal y las lenguas circundantes, en especial con el limítrofe tzelzal son demasiado notorias como para pasar inadvertidas al conocedor de cualquiera de ellas, y los doctrineros lo era. (Ruz, 1981: 44).



Así como los largos años de explotación colonial y hacendaria consigue trastocar el orden socioeconómico establecido, por medio de los tributos o del trabajo sin remuneración (“baldío”); de las reducciones y acasillamientos, así la evangelización misionera y la vigilancia que para el cumplimiento de una doctrina propicia a sus intereses ejercieron encomenderos y hacendados, lograron que la influencia cristiana penetrara el universo ideológico tojolabal dando origen a conceptos sincréticos que en ocasiones comparten con otras comunidades indígenas mesoamericanas.



III.- COSMOLOGÍA TOJOLABAL





La tradición oral es la principal fuente de información a través de la cual distintos etnólogos han recurrido para reconstruir el pensamiento tojolabal, pues la falta de fuentes históricas que hagan referencia al grupo imposibilita conocer a profundidad sus creencias prehispánicas. Sin embargo, aquí presento la trascripción del mito creador de los tojolobales llamado Los dos mundos :



Antes de nosotros hubo otro mundo: el de los antiguos, el primero creado. Cuando el ajwalaltik dyos (Señor Dios) hizo a los primeros hombres y cosas a todos les dio corazón; a las piedras, a los árboles y aun a las montañas. En un principio el hombre se puso a trabajar las piedras, hasta que poco a poco alcanzó en ello gran perfección. Sus conocimientos llegaron a tal grado que colocaba por ejemplo el hacha frente a los árboles y le ordenaba: “¡tala!”, y ésta comenzaba a cortar; se ponía el awté (bastón plantador) frente al surco y le mandaba: “¡siembra!”, y éste encargaba de sembrar. Esto podía hacerlo porque las cosas también tenían corazón.



Entonces el hombre se dedicó a descansar. Únicamente se entretenía criando a los árboles, a las piedras y a las montañas, criando sus corazones. Estas empezaron a crecer, a crecer de gran tamaño, pues el hombre deseaba formar un enorme cerro que le permitiera llegar hasta el techo del mundo y mirar lo que había en el rostro del cielo. Todas estas terminaron por enojar a Dios, porque ¿acaso le había dado al hombre la inteligencia para no trabajar? y ¿cómo quería el muy mudo (tonto) mirar adentro del cielo?



Mandó entonces a los volcanes que comenzaran a escupir ceniza, ¡bastante ceniza! para cubrir la tierra. Algunos de los hombres que habitaban este primer mundo, tratando de salvarse, se metieron a las cuevas. Mientras, la tierra siguió llenándose de ceniza, hasta que todo estuvo cubierto. Empezó después a llover. Día y noche llovía. Algunos dicen que llovió tanto que cubrieron aun las montañas más altas, que todo quedó bajo el agua, pero otros, en cambio, aseguran que sólo llovió lo suficiente para lavar la ceniza y dejar limpio otra vez el mundo, porque aquél que fue el primer mundo creado es este mismo que ahora habitamos.



Cuando los antiguos que no se refugiaron en las cuevas, ni fueron muertos por la ceniza vieron que llovía noche y día, que se anegaba el mundo, que se cubría la tierra y que el agua corría por todas partes, trataron de salvarse. Algunos subieron a las montañas más altas, mientras que otros construían a toda prisa cayucos para no perecer. Estos vieron cómo los demás iban ahogándose mientras ellos subían y subían hasta el cielo. Algunos lograron llegar hasta el techo del mundo y, cuando se creían salvados, chocaron contra él, pereciendo. Los otros, al descender el nivel de las aguas fueron arrastrados, junto con éstas, por un gran sumidero.



Envió Dios entonces una paloma para ver cómo había quedado el mundo, y el animalito, cuando vio las piedrecitas que dejó la corriente a la orilla de los ríos, confundiéndolas con alimento, se puso a comerlas, y creció y pesó tanto su buche, que le impidió volar. Fue enviado después el zopilote José quien al bajar, olvidándose de su encargo, vio los cuerpos descompuestos y púsose a comer en forma desmedida tampoco pudo regresar. Nuevamente mandó Dios a un mensajero, tocándole el turno ahora al tzunul (colibrí). Éste, al ver las flores se puso a chuparlas, pero pensó mejor “mejor voy a guardar su palabra de mi patrón”, sacó entonces su tecomatillo y empezó a guardar las flores para chuparlas después. Alzó el vuelo y llegó hasta el Sol, donde vive Dios, al mismo tiempo que la paloma y el utzej (zopilote). Dios interpeló a la paloma y el zopilote diciéndoles que no les había enviado a comer, y entonces José, grosero, replicó que el mundo estaba muy lejos y, la verdad, a él le había dado mucha hambre. Ambos fueron castigados; a la paloma se le hizo para por las brasas, quemándoseles las patas, por eso las tiene rojas desde entonces. Al zopilote se le aplicó el mismo castigo, pero como las brasas eran ya sólo cenizas, le quedaron las patas grises, entonces Dios se las volteó, por eso camina como pato. Además, por haber comido carroña, Dios le volteó la cabeza sacándosela por el ano, por eso la tiene como hasta ahora. Al colibrí, en cambio, se les concedió seguir es alimentándose de flores, por eso tan limpio este animalito. Una vez que el nuevo mundo se hubo secado, los antiguos que se habían refugiado en las cuevas salieron de ellas, pero no ya como humanos sino convertidos en animales. Así nacieron el jalaw (tepescuincle), el iboy (armadillo), la chu´u (ardilla), el wet (pizote), el machin (mono), el batz (saraguato) y el chich (conejo). Una viejecita de pelo entrecano salió convertida en mapache. Todos estos animales, como recuerdo de su antigua condición humana, guardaron la forma de sus manos.



De nuevo fueron formadas las cosas, ésta vez sin corazón, y en seguida decidió Dios a crear un nuevo hombre. Le dio a probar todas las cosas “todo lo probamos”, pero nada quería su carne, únicamente las frutas le agradaron. Pero éstas pronto se volvían líquido, no podían sustentarle. Pensó Dios darle entonces a probar el maíz, y el maíz agradó el corazón del hombre, “entró a formar su carne”. Por eso el maíz es nuestro alimento, porque de maíz es la carne del hombre. No obstante, el alimento formador no se encontraba, parecía haberse agotado, el hombre penaba buscándolo. Un día vio a una hormiga arriera que transportaba algunos granos y, al caérsele uno, el hombre observó que germinaba el maíz. Preguntó a la hormiga de dónde los obtenía, pero la egoísta no quiso confesarlo. El hombre le amarró entonces la cintura con un pelo de cola de burro y comenzó a apretarla hasta que, no pudiendo resistir más, el animalito confesó que los sacaba por la hendidura de un peñasco. Es por eso que la hormiga tiene la cintura tan delgada.



El hombre trató de sacar el maíz del lugar indicado, pero el acceso era demasiado estrecho, no le permitía pasar. Llamó en su ayuda al chojate´ (pájaro carpintero) quién intentó taladrar la piedra sin lograrlo; invocó entonces el hombre al rayo y éste, accediéndole a ayudarle, solicitó al pájaro que se retirara, pero el necio siguió picando. Al lanzarse el rayo contra la piedra fue ya demasiado tarde, el carpintero sólo pudo agachar la cabeza que, desde entonces, le quedó roja por la quemada. Al atravesar el rayo la piedra, cayó sobre algunos granos que quedaron negros; otros que únicamente recibieron el fuego se volvieron rojos; los que tocó la luz se tornaron amarillos y los que estaban en el fondo siguieron siendo blancos. Es por eso que el maíz presenta varios colores y diversas tonalidades.



El hombre pudo por fin comer, pero sus problemas no habían terminado. La soledad empezó a cercarle. Cierto es que tenía animales por compañía, pero éstos no hablaban, no le comprendían, no eran sus semejantes. Un día no pudiendo más se puso a llorar, y su tristeza fue tanta que partió su cuerpo en dos. Había nacido la mujer. El nuevo mundo, el nuestro, estaba al fin completo. (Ruz, 1981: 15-7).



Las características relevantes de la cosmogonía tojolabal según el mito precedente son; primero, existen dos mundos, el antiguo y el actual, el primero fue destruido gracias a la pereza de los hombres por no dedicarse a trabajar; segundo, en el mundo antiguo todo tenía corazón, desde las piedras hasta las montañas; tercero, algunos seres no obedecen al Dios creador por lo cuales son castigados; cuarto, el hombre se alimenta de maíz y quinto, la mujer nace de la participación del cuerpo del hombre en dos que es lo que complementa el mundo.



Este relato presenta las innumerables características de una sociedad “arcaica” como las descritas por Mircea Eliade, el sentirse el ombligo del mundo, darle vida a los objetos, las montañas o las iglesias son el medio para llegar al cielo etc.



En la perspectiva del hombre religioso de las sociedades arcaicas es que el Mundo existe porque ha sido creado por los dioses, y que la propia existencia del mundo «quiere decir» alguna cosa; que el Mundo no es mudo ni opaco, que no es una cosa inerte, sin fin ni significación. Para el hombre religioso, el Cosmos «vive» y «habla». La propia vida del Cosmos es una prueba de su santidad, ya que ha sido creado por los dioses y los dioses se muestran a los hombres a través de la vida cósmica. (Eliade, 1981: 100)



Además de la cosmogonía anterior, existen otros relatos que complementan la creación del universo como los siguientes:



El universo se concibe como integrado por tres niveles: el sat k´inal o el cielo, el lum k´inal o espacio terrestre, y el k´ik´inal o inframundo. No obstante, los dos primeros términos pueden utilizarse indistintamente en la conversación cotidiana para referirse a la idea de “mundo”. (Ruz, 1982: 51).



“Según los antiguos”, el Sol es el esposo de la Luna, a quién sigue continuamente, pretendiendo alcanzarla. Cuando su unión tiene lugar, ocurren los eclipses (cha´k´a k´u). Nan Luna está, pues, íntimamente ligada al elemento líquido y rige así los cultivos que requieren de éste. Sus fases determinan las siembras, las talas e incluso las cosechas. Está ligada también vinculada al principio femenino, y su nombre, Ixaw, es utilizado para designar los meses y la menstruación, a la vez que se le asocia a los partos, los cuales, se dice recurren generalmente durante “los efectos” de la Luna… El sol, como contrapartida de lo líquido, se concibe íntimamente relacionado con el fuego. Es considerado un principio creador, y se le adjudica el papel de protector, ya que es durante su ausencia cuando se desatan las potencias que habitan la oscuridad y que pueden dañar al hombre. (Ruz, 1982: 51).



El espacio que habitamos, corteza ocupada por la “madre tierra” (nantik lu´um) es concebido como una gran construcción cuadrada sostenida por cuatro taiman chitin salk´inal o esquineros, cuatro relámpagos (Tzantzewales) que transportan con sus mecapales el peso del mundo. Cuando éstas se cansan y mueven su carga, la tierra se estremece con los terremotos. El centro de tal estructura, el “ombligo del universo” (muxuksatk´inal) lo constituye la iglesia de Santo Domingo, en Comitán. (Ruz, 1982: 55).



El lu´umk´inal (el mundo de los hombres) se divide en tres capas concéntricas. La exterior corresponde al mar (kechan ha’: sólo agua), la intermedia k’ak’al k´inal o tierra caliente y la central che´l k´inal o tierra fría. Nantik lu´um, la Madre Tierra, es dueña de éstas dos últimas latitudes; es ella a quien solicitan los permisos para cultivarlas o habitarlas y de quien se reciben la escasez o la abundancia; extremos que pueden ser mediatizados por influencias sobrehumanas. (Ruz, 1982: 56).



Lo anterior, incrementa las características de la cosmogonía tojolabal, siendo la sexta, la existencia del cielo, la tierra y el inframundo; la séptima, el sol relacionado con el hombre y con el fuego transformador y la luna con la tierra, las siembras, etc.; la octava es la concepción de la tierra como cuadrada, y la novena la tierra esta integrada por el mar, la tierra caliente y la tierra fría.



Además de las características anteriores, entre los tojolabales existen entes míticos como; el nahual (wayel) que es capaz de convertirse en animal, el herbolario (ajnamun) que poseen el conocimiento milenario sobre las propiedades medicinales de las plantas, la partera (me’xep) que ayuda a las madres a traer a la vida a su descendencia, el temido brujo (pujuj) que es capaz de infligir males a la población a través de hechizos malignos, el Krus que es el encargado de alejar los males de la comunidad, los k´ik´winik u hombrecillos negros que arrastran mujeres hacia las cuevas, la llamada Paj kintaj mujer que pierde al hombre de su destino.



Hasta ahora se ha intentado mostrar la cosmogonía tojolabal sin el sincretismo maya español, pues también existe mezclada en su cosmogonía como lo muestran los siguientes párrafos:

El sat k´inal es el espacio celeste donde vive Ajwalaltik Dyos (Nuestro Señor Dios) y se mueven, en continua sucesión, el Sol y la Luna, siendo identificado en ocasiones el primero como Snaj K´ajwaltik Dyos o casa de Dios. (Ruz, 1982: 51).



Entre los “dioses” al K´ajwalatik Jesucristo, quien cumple el papel de “menor” del Padre Eterno, llenándose de este modo el binomio ijtz´inal/bankilal (menor/mayor), común entre los grupos de la zona, que es repetido tanto en concepciones ideológicas como en conductas rituales. (Ruz, 1982: 53).



Sólo Dios habita el espacio celeste, quedando Nantik Santa María confinada a la entrada del mismo, pues ella funge como portera del paraíso. (Ruz, 1982: 52).



Dependiendo directamente de Dios, pero ya habitando ya en la tierra, se encuentra otra serie de “dioses”, la mayoría de los cuales pertenece a la familia dominicana. Son estos dioses quienes, por encargo de Dios, fundaron los pueblos donde habitan y se les venera, y a los que protegen. Así Santo Domingo de Guzmán fundo Chonab (Comitán); Santa Margarita, la cabecera municipal; San Mateo, Carlos, Bartolo(mé) y Tomás, quienes llamaron al Rayo para que perforará la roca donde la hormiga escondía los granos de maíz. (Ruz, 1982: 52).



Es evidente que una cultura nunca ha permanecido pura, con su desarrollo va aceptando otras miradas resultantes de los intercambios económicos, sociales, culturales en el mejor de los casos. También la aculturación se da por guerras como una forma de borrar su identidad y lograr mayor control, de esta manera se da un sincretismo forzado que reúne diferentes visiones dando un híbrido cultural permanente que homologa la cotidianidad y la hace operante. En el caso latinoamericano el sincretismo es el de la “madre naturaleza” o “madre tierra” con el Dios padre judío.



IV.- CUESTIONAMIENTOS.



La familia lingüística mayense es una de las mejor documentadas y la más estudiada en las Américas. Las lenguas mayenses modernas descienden del proto-maya, un idioma del que se piensa ha sido hablado hace al menos 5.000 años; ha sido reconstruido parcialmente usando el método comparativo. Toda esta familia muestra las características básicas de esta área lingüística. Por ejemplo, el empleo de sustantivos emparentados en sustitución de preposiciones para indicar relaciones espaciales. También poseen rasgos gramaticales y tipológicos que las diferencian de otros idiomas de Mesoamérica, tales como el empleo de ergatividad en el tratamiento gramatical de los verbos, sujetos y objetos, categorías inflexionales específicas en verbos y una categoría gramatical especial de un gran número de "posicionadores" que es típica de todas las lenguas mayenses.



Las lenguas mayenses son descendientes de la protolengua llamada proto-maya o, en maya quiché, Nab'ee Maya' Tzij ("la antigua lengua maya"). Se cree que el idioma proto-maya pudo haber sido hablado en las montañas Cuchumatanes de Guatemala central en un área que aproximadamente corresponde a donde hoy es hablado el kanjobalano. La primera división ocurrió alrededor del 2200 a. C. cuando el huastecano se desprendió del maya propiamente dicho, después de que sus hablantes migraron al noreste a lo largo de la costa del Golfo de México. Los hablantes proto-yucatecos y los proto-cholanos posteriormente se separaron del grupo principal y se trasladaron al norte en la Península de Yucatán. Los hablantes de la rama occidental se trasladaron el sur en las áreas ahora habitadas por la gente mameana y quicheana. Cuando los hablantes del proto-tzeltalano se separaron más tarde del grupo cholano y se movieron al sur en los Altos de Chiapas, entraron en contacto con los hablantes de las lenguas mixe-zoqueanas.



En esta situación se localiza el tik que comparte similitudes con la lengua tojolabal:



El tik es una desinencia, que quiere decir nosotros…el NOSOTROS es un distintivo de la lengua tzetzal…el NOSOTROS predomina tanto en el hablar como en la vida, en el actuar, en la manera de ser del pueblo. (Lenkersdorf, 2002: 25).



El lenguaje permite la reflexión del mundo, a través de él podemos categorizar y categorizarnos en el mundo. El lenguaje es donde mora el ser (Heidegger). Con el lenguaje podemos describir el mundo y relacionarnos en él. Es a través del lenguaje y sus acciones como el Dr. Lenkersdorf y algunos más describen la filosofía tojolabal, para ellos el tik (NOSOTROS) determina el mundo y las relaciones sociales presentando algunas de las siguientes características:



La horizontalidad social, política es muy característica para los tojolabales y para muchos pueblos indígenas; ser hermanos y hermanas entre todos. En lugar de tener un “mandón” que tiene la última palabra, uno que decide por nosotros. (Lenkersdorf, 2007: 58).



La educación tojolabal…produce conversaciones horizontales. (Hernández Ramos, 2007: 87).



Recuerdo una ocasión en que estaba dando la Palabra, era una Celebración Eucarística en una comunidad; a mi lado izquierdo estaba una señora mestiza con su hijo a los pies, no tendría todavía un año, sino unos cuantos meses. Del otro lado estaba una mujer indígena con un niño en forma semejante, con su pequeño en el suelo. El niño mestizo en cuatro patas, gateando, atravesó delante de mí, llegó donde estaba el niño indígena, le dio una bofetada y se regresó. La mama lo levantó y, por convención, le dio una pequeña y cariñosa nalgada casi como diciéndole: “¡ya regresaste de dar tu vuelta y regresaste con felicidad!”. La mujer indígena cogió a su niño llorando y una persona que estaba cerca trató de consolarlo dándole una galleta, dejó de llorar y antes de comerla, empezó a buscar con quién compartirla. Entonces, yo me quedé pasmado ante aquella situación, pues me daba cuenta que estaba ante dos mundos. (Ruiz, 2007: 62).



No les interesa preparar élites, ganadores o preparar a los mejores, sino como dijimos: “todos entendemos, todos aportamos, todos aprendemos”. Estamos educando al pueblo y no educando a los que tienen diez o nueve, que reciben la mejor calificación. La palabra “ganador” no existe en tojolabal, no está. Entonces nos preguntamos a nosotros mismos ¿por qué calificamos con diez a los mejores y el resto qué? (Lenkersdorf, 2007: 62).



Se reduce la validez de las ideas, porque se trata de la voz de una sola persona particular. (Lenkersdorf, 2002: 187).



En las lenguas tojolabal o mayenses, no hay una relación sujeto objeto, sino que todos son sujetos. De tal manera es la construcción que no hay subordinación del otro, de una persona a otra, sino que hay una complementaridad, una convivencia. (Ruiz, 2007: 62).





De lo anterior podemos resumir, que entre los tojolabales existe horizontalidad en el poder y la sociabilidad, no existe un mandón, se reparten las cosas, los problemas se resuelven entre todos, no les interesa prepara élites, no existe la palabra ganador en tojolabal, se reduce la validez de las ideas individuales, no hay subordinación del otro, existe complementaridad.



En pocas palabras es una sociedad donde no existe el poder, los problemas se resuelven por todos y existe solidaridad.



PRIMERA CRÍTICA.



Sin embargo, donde queda el gran nivelador del NOSOTROS, en los siguientes pasajes escritos por una persona llamada Sak K´inal;



Si echamos un vistazo al interior de nuestra colonia, veremos que nosotros mismos nos oprimimos. La cosa es que ya no nos damos cuenta. Miren como nos oprimimos a nosotros mismos. El que tiene más: tiene facilidad de palabra, sabe mucho de darse por entendido, el que tiene muchos amigos entre los patrones y ricos, si tiene un problema lo resuelve con palabras. En cualquier arreglo habla él. Por facilidad de palabra recibe la mejor tierra. Se hace amigo del maestro o de todos los ricos porque se dice que sólo él sabe dentro de la colonia. El que no tiene nada: se hace muy humilde, no sabe nada. El que no tiene nada no tiene amigos. Nadie lo respeta. Si tiene un problema grave o no, no dice nada. Nunca dice nada, no importa salió bien o mal. Porque no sabe hablar, recibe la última tierra que se reparte y que no es buena en la colonia. No tiene amigos porque no puede dar nada a los ricos o porque no sabe nada. (Lenkersdorf, 2001: 145). (El resaltado es del que escribe).



Ahora veremos cómo le va al alguien que tiene muchos animales y le agarra una enfermedad en el tiempo de la rozadura. Pagará a la gente (que le hará su trabajo). Comprará remedios y alimentos. Hermanos, vamos a observar los dos tipos de familia. El hombre con pocos animales: si se enferma en el tiempo de la rozadura, no arregla su milpa. Compra remedios, no hay (para comprar) alimentos. No hay comida ese año. Por la falta de comida tiene que comprarla. Venderá su fuerza (de trabajo). El hombre con muchos animales: si se enferma en tiempo de la rozadura arregla su milpa con gente pagada. Compra remedios y alimentos. Hay comida porque tiene su milpa. No tiene que vender su fuerza (de trabajo) si se presentan otras necesidades tiene animales para vender. (Lenkersdorf, 2001: 141). (El resaltado es del que escribe).



Vamos a observar un poco más como estamos. Así es en cada colonia que al parecer no hay problemas. Da la impresión de que todos estamos de acuerdo, es decir muy bien nos ponemos de acuerdo. Pero no es cierto. El caso es que sólo el que oprime no tiene problemas porque ahí se dedica a oprimir. Al pasar el tiempo ya no está el opresor. Ya no sabe si está oprimiendo…o vamos a ver un ejemplo: Oprime: compra terrenos, tiene su tienda, paga a los jornaleros, compra terreno porque tiene dinero. No quiere cooperativa, no quiere trabajo colectivo, no se compromete con el bien común de la comunidad porque dice que el solo se ayudará. Oprimido: vende terrenos, compra con el que tiene su tienda. Recibe paga (de jornalero). Vende terreno porque le hace falta. Quiere cooperativa, quiere trabajo colectivo, quiere que se le ayude y también ayudará. (Lenkersdorf, 2001: 145). (El resaltado es del que escribe).



Lo anterior lo escribe el joven Sak K´inal alrededor de 1976, antes de la llegada del Dr. Lenkersdorf a Chiapas, y la pregunta que sigue es ¿dónde está ese gran nivelador que es el tik en esas relaciones sociales? Si bien es cierto, que durante el baldío o el peonaje acasillado existe una dominación social de una sociedad sobre otra, también ese espíritu se refleja en las relaciones internas, reproduciendo inconscientemente lo aprendido. El tik se evapora en la dominación. Algunos cronistas señalan que en muchas ocasiones los tojolabales fueron marginados de la encomienda y del baldío, pero de igual manera el tik se margina de la acción. Las relaciones económicas de producción determinan las relaciones de producción.



La solidaridad humana flaquea ante las necesidades humanas, primero me salvo yo y después los demás. Con otra interrogante surge la inquietud ¿en donde el espíritu tojolabal cambia? Por un lado, el menor busca compartir su galleta o cargar a su hermanito. Si como cree el Dr. Lenkersdorf que la solidaridad se da desde la genética entonces en que momento se transforma en un ser egoísta que explota a los demás. Dónde está lo que pregona el Dr. Lenkersdorf:



Por la igualdad de nuestros cuerpos todos somos hermanos de una sola humanidad. Lo que nos iguala a todos, no es el pensamiento ni la razón o el intelecto, tampoco el alma, sino nuestros cuerpos en toda su concreción. Los cuerpos, obviamente, incluyen la razón y el intelecto; pero también el “corazón” o el “alma”, y va mucho más allá. El cuerpo, pues, es el principio unificador de todo lo que somos. (Lenkersdorf, 2002: 55).



SEGUNDA CRÍTICA.



Está critica se elabora en relación a las mujeres. Como ha señalado acertadamente Simone de Beauvoir, la historia la escriben los varones, al igual que la filosofía y su cosmogonía. En el relato de la creación, la mujer es creada después del hombre cuando este se siente sólo. En otros libros mayas como el Popol Wuj, la mujer es descrita así:



Regresó la doncella a su casa y concibió, con sólo aquella saliva, a dos muchachos que fueron Junajpú e Xbalamqué. Pasados seis meses reparó Cuchumaquic en su hija y juntando a consejo a todos los Ajawad, les dijo:

-“Esta es mi hija ha procedido con deshonestidad.”

El tribunal la condenó a que se llevaran lejos y le quitaran la vida, aunque ella dijo:

-“Padre y Señor mío, no he conocido varón. (Popol Wuj, 1984: 45). (El resaltado es del que escribe).



Y casaron a sus hijos e hijas, tomando los regalos que les daban a cambio de sus hijas. (Popol Wuj, 1984: 147). (El resaltado es del que escribe).



Si bien es cierto que no existen datos conocidos sobre la influencia del Popol Wuj en los tojolabales, comparten la misma tradición, y en este se refleja la condición de la mujer.



Como se lee en el párrafo anterior se dan regalos a cambio de las mujeres, lo mismo sucede en una comunidad tojolabal.



Los recién casados suelen vivir por varios años en la casa de los padres del novio, donde participan en todos los trabajos del grupo familiar. La entrega (de regalos) se explica, porque la familia de la novia pierde el trabajo con el cual la novia contribuía a su familia. Por el matrimonio la novia contribuye con su trabajo a la familia del novio. (Lenkersdorf, 2002: 154).



Vuelve a surgir la pregunta, ¿dónde está el tik como gran nivelador de las relaciones sociales de la mujer? Si leemos también el Diario de un tojolabal de 1976:



Mujeres: cuidar la casa, cuidar a los hijos, lavar la ropa, remendar, cuidar los animales, cargar leña, cargar ocote, cargar agua, cargar, tejer. (Lenkersdorf, 2001: 73).



Dónde está el tik nivelador, corazonudo en las relaciones sociales mayas cuando Cardoza y Aragón dice:



La poligamia estaba permitida a los grandes Jefes, sobre todo por razones políticas. (Cardoza y Aragón, 1979: 27)



¿Porqué no se les permitió la poliandria a las mujeres si el tik nivela las relaciones? La respuesta es obvia, contra el poder el tik, no sirve de nada. Una cosa es creer que el lenguaje arregle los problemas y otra que los sujetos libremente tomen decisiones que sirven como niveladores.



La respuesta de donde está el espíritu NOSOTRICO, es no sé. Pensar que con el lenguaje modelamos el mundo es irónico. Si asumimos la crítica de Luce Irigaray sobre el sexo en el lenguaje, el nosotros borra la existencia de la mujer que no ha participado en la elaboración del mismo.



El predominio del NOSOTROS excluye, a nuestro juicio, la preponderancia del individuo, independientemente de que sea YO, TÚ, ÉL, ELLA. Tampoco cuenta el status social, político o económico de la persona individual. A primera vista el NOSOTROS parece ser un gran nivelador. (Lenkersdorf, 2002: 33).



Si pensáramos como el Dr. Lenkersdorf que en el NOSOTROS no cuenta el status social, político y económico, sería cometer uno de dos errores, el primero el NOSOTROS, encubriría realmente la realidad y el poder, por que existen diferencias que no recogería el lenguaje. Por eso, es valedera la observación de Sak K´inal de que no nos damos cuenta de que nos explotamos entre nosotros y la segunda la realidad supera el lenguaje, lo que supondría que el lenguaje se rezaga ante la realidad. Por eso no comparto la idea del Dr. Lenkersdorf vertida a continuación:



Al lector occidental la paga de los “gastos de entrega” le puede parecer cosa extraña, si no reprobable. Puede pensar que los padres venden a su hija a un precio determinado. La objeción surge del tejido social, sobre todo urbano de clase acomodada, en el cual las hijas no contribuyen con su trabajo al bienestar socio-económico de la familia. Es decir, también en el contexto familiar, el NOSOTROS, poco o nada cuenta. No es así en el contexto familiar campesino y/o indígena de clase nada acomodada. La salida de la hija de la casa significa el debilitamiento del NOSOTROS familiar. Constituye la pérdida de una trabajadora. (Lenkersdorf, 2002: 156). (El resaltado es mío).



Me preguntó de nueva cuenta ¿dónde está el tik en relaciones concretas de poder?, ¿por qué descalificar al objetor como de clase urbana acomodada al que no comparte su punto de vista?, si realmente el espíritu NOSÓTRICO es el gran nivelador, el corazonudo que hace en la falta de respeto a la mujer. Esto no quiere decir que creando una idea la comunidad la pueda seguir como un fetiche.



Al igual que en el pensamiento europeo, la mujer padece “la división social del trabajo” y la dualidad (perversidad/pasividad). Leamos el primer ejemplo:



Mujeres: cuidar la casa, cuidar a los hijos, lavar la ropa, remendar, cuidar los animales, cargar leña, cargar ocote, cargar agua, cargar, tejer. (Lenkersdorf, 2001: 73).



Como bien sabemos, en la cultura helénica la administración de la casa (oikos) le corresponde a la mujer, ella es la encargada de cuidar hijos, lavar, cocinar y tejer. Como sugiere Ana Iriarte en Las redes del enigma, la mujer desde el principio teje enigmas, esa es su función. Al no contar con el logos, la mujer enreda las cosas.



Por otro lado, la perversidad de la mujer se manifiesta en la leyenda tojolabal de la llamada Paj kintaj, que engaña a los hombres sentada en un ocote, pierde a los viajeros nocturnos en su camino a sus casas, lo seduce para que la sigan y haga con ellos lo que quiera. Por otro lado, presentan los mismos relatos a la mujer servil como en la son seducidas por los k´ik´winik que llevan a las mujeres a las cuevas con objeto de seducirlas, son objetos de placer del hombre. Con lo anterior, queda de manifiesto, que al igual de otras culturas la mujer es dominada por el varón en un mundo de varones.



Si bien es cierto que existen datos recientes sobre el cambio de éstas situaciones o roles en las comunidades zapatistas, lo anterior, cuestiona al tik, no a la capacidad de crear nuevas situaciones por parte de los humanos, que no son por obra y gracia de una entidad metafísica.



En el siguiente párrafo se demuestra claramente:



Se reconoce y se respeta la voz de la mujer. De ella, y sólo de ella, depende si quiere o no casarse con el pretendiente. En tiempos pasados, este reconocimiento y respeto no existían. No conocemos la razón, ni desde cuando existía esta clase de costumbre. (Lenkersdorf, 2002: 157).



Es obvio que la formación de la lengua maya-tojolabal no es de diez años o veinte, cuando menos se calculan 5000 años con sus múltiples variaciones, y la pregunta es obvia ¿Dónde se encontraba el respeto y el reconocimiento cuando se casaba a las mujeres en contra de su decisión? ¿Dónde se encontraba escondido el tik cuando se menospreciaba a las mujeres?



Decir que el NOSOTROS (tik) es el conductor ético de una comunidad es tanto como creer en la mano invisible de Adam Smith o pensar que el egoísmo mueve al hombre es tan infantil como creer que lo corazonudo o los cuerpos mueven a los tojolabales.



Por la igualdad de nuestros cuerpos todos somos hermanos de una sola humanidad. Lo que nos iguala a todos, no es el pensamiento ni la razón o el intelecto, tampoco el alma, sino nuestros cuerpos en toda su concreción. Los cuerpos, obviamente, incluyen la razón y el intelecto; pero también el “corazón” o el “alma”, y va mucho más allá. El cuerpo, pues, es el principio unificador de todo lo que somos. (Lenkersdorf, 2002: 55).



TERCERA CRÍTICA.



Leamos el siguiente párrafo que describe una situación familiar tojolabal reproducida por el Dr. Lenkersdorf:



El primogénito tiene que sustituir a los adultos que se encargaban del hermanito o hermanita. A veces les cuesta a los niños o niñas aceptar la responsabilidad, pero el contexto nosótrico no admite que el niño se sustraiga al encargo recibido, y el entorno del NOSOTROS le ayuda y obliga. (Lenkersdorf, 2002: 126).



Desde mi visión occidental, que no es urbano de clase acomodada, como objetaría el Dr. Lenkersdorf, pero si educada, el niño sea o no el primogénito para conocer su mundo necesita jugar con la naturaleza y otros niños, no debe tener responsabilidades que sobrepasen sus capacidades. El niño debe ser libre y no ser obligado, lo que permite hacer las siguientes preguntas: ¿Porqué el NOSOTROS obliga a los niños mayores a cuidar a sus hermanos menores si la responsabilidad es de los padres? ¿Porqué el NOSOTROS no permite que los niños jueguen libres sin responsabilidades? ¿Cómo le ayuda el NOSOTROS en el cuidado de los niños? ¿Porqué el NOSOTROS, permite que se reproduzcan las familias numerosamente? Grandes preguntas.



No habría que confundir la realidad, el tik como señala Lenkersdorf, poco o nada importa, lo que importa es la decisión de las mujeres y los hombres. La “metafísica del tik” es como la metafísica de la “mano invisible”.



Continuemos con lo social, el turno es para el consumo y la envidia, desde 1976 nos señala Sak K´inal:



Unas pocas gentes viven en palacios, tienen casas en distintos lugares, tienen autos, empresas, barcos. Pueden divertirse al extranjero. Pueden educar a sus hijos hasta llegar a ser profesionales. Pueden ver la televisión, pueden (ver) lo que pasa en el mundo. Para ellos el mundo es muy pequeño, y para nosotros ni lo imaginamos lo grande del mundo. Ahora si nos ponemos a pensar aquí nosotros, nuestras casas es hoja tapada con ramas. Nosotros no conocemos ni siquiera las máquinas que ellos usan ni siquiera sabemos para qué sirve la escuela. Ellos se divierten, gozan en un mundo de felicidad, mientras nosotros trabajamos sólo para no morirnos de hambre. (Lenkersdorf, 2001: 129). (El resaltado es mío).



Como es evidente, una comunidad como la tojolabal presenta una economía de autoconsumo que se enfrenta a una sociedad tecnificada que presenta la oportunidad de tener, el enfrentamiento de lo natural con el capital. El hombre religioso maya tojolabal que cuida a su “madre tierra” tiene que enfrentarse con una economía de consumo que diversifica los satisfactores y los produce a gran escala, que domina a la naturaleza y la explota, que su afán es acumular ganancias. ¿Qué hará el tik, hacer caso omiso del consumismo, nivelar el consumo de toda la humanidad a niveles de autoconsumo o crear un sincretismo consumista de segunda mano, donde el maya resulte ser una caricatura odiosa del hombre moderno? La respuesta tendera hacia la tercera pregunta, un sincretista del consumo. ¿Qué hará el tik, cuando enviden lo que tienen otros?



Lo anterior resulta ser paradójico con la educación, ya que como veremos continuación, su filosofía educativa se remonta a solucionar problemas concretos que se le presenten, ellos no conciben un pensamiento abstracto que ponga un hombre en la luna por que no tiene sentido. Su escuela es con la naturaleza que respetan.



CUARTA CRÍTICA.



Como bien lo ha señalado el padre de la Sociología Moderna Emilio Durkheim:



La educación es la acción ejercida por las generaciones adultas sobre las que todavía no están maduras para la vida social. Tiene por objeto suscitar y desarrollar... cierto número de estados físicos, intelectuales y morales, que exigen de él la sociedad política en su conjunto y el medio especial, al que está particularmente destinado. (Durkheim, 2000: 74).













Partir del verbo cholo sb’ej. explicar, acelerar, orientar…la educación que se da en espacios informales y que es la que permite a un ser humano formar parte de una colectividad o comunidad. Es decir, se forma un chol, un fila, un surco entre el cholumán y todos los miembros o componentes del chol. Dicho de otro modo, la educación produce comunidad en la cual los educandos y educadores participan y forman un NOSOTROS, el chol que los abarca a todos. En este NOSOTROS, se integran también los conocimientos por pertenecer al mismo NOSOTROS. Así el aprendizaje se realiza comunitaria y no competitivamente. Juntos aprendemos no para manifestar al mejor, sino para resolver problemas auténticos y no artificiales, propuestos y trazados por el maestro. De este modo, la realidad se conoce no en forma lineal sino conforme a las condiciones contextuales según los lineamientos del chol y de nuestras capacidades que se complementan. Así se desarrolla la aptitud de cada uno que se sabe retado por el NOSOTROS. En este sentido se habla del mero cholumán ja´je´ uman ju´un´ it, el verdadero educador es el alfabetizador. (Lenkersdorf, 2004: 72,73).



La anterior definición presenta las siguientes características; primero: la educación es explicar, acelerar, orientar; segundo: espacios informales: tercero; la enseñanza se produce en comunidad; cuarto: Educadores y educandos forman un todo: quinto: Resolución de problemas concretos; sexto: La realidad no es lineal: séptimo: La capacidad se complementa; octava; El educador es el alfabetizador; novena: Se suprime al individuo y la competencia; décima: No existe la separación objeto-sujeto por que todo tiene vida.





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